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*** Cuando uno ve a Iris Varela hablando, se da cuenta de que ellos no van a cambiar. *** Hay periodistas que pretenden que uno cuente sólo parte de la verdad.*** Una viuda aguerrida habla del daño que Chávez le ha hecho a la sociedad venezolana.

¿Cambio? Aquí señores, que no se hable más de cambio. Basta ver y escuchar a la diputada Iris Varela para darse cuenta de que aquí nadie cambia.

Me asombra ver a la señora Varela en un programa de televisión hablando de las armas que le encontraron a Isaac Pérez Recao en su casa y de un golpe que jamás fue un golpe. Me asombra, porque es la primera vez que algo que yo publico es válido para la señora Varela. Nunca antes la vi apoyarse tanto en mis investigaciones para "hacer justicia". Por ejemplo, nunca la vi pedir celeridad en las investigaciones contra Melvin López. Tampoco la he visto exigir la destitución del ministro Ramón Rodríguez Chacín por haber nombrado a su esposa en el Registro más suculento de Caracas. No la he visto tampoco exigiendo que se aclare lo de la relación del Gobierno con la guerrilla colombiana, a pesar de las evidencias que sobre esto se han presentado. Nunca he visto a la revolucionaria señora Varela tomar un articulo de prensa, con investigaciones tan respaldadas como la de Pérez Recao, para denunciar las irregularidades cometidas por el gobierno de Hugo Chávez. Nunca ha utilizado el periodismo serio de investigación que se hace en este país para exigir internamente en su partido que se enjuicie a culpables de corrupción, como es el caso de William Fariñas, en lugar de nombrarlos embajadores en el exterior. No ha exigido hasta ahora que se investigue cómo se otorgó el contrato de tres radares a la empresa Indra, a pesar de que los expertos consideraron que no era conveniente esta compra. ¿Por qué Iris Varela no denuncia públicamente al funcionario que cobró la comisión de cuatro millones de dólares?

¿Cómo avala ahora Iris Varela una información que proviene de mi investigación, de mí que soy, según sus propias palabras, miembro de un cartel del narcotráfico, además de una consumidora de drogas en el grado de adicción?

Es el grave problema de esta revolución chavista: No tienen credibilidad. Iris Varela le sigue el juego al chavismo de intentar sembrar la idea de que aquí hubo un golpe de Estado. Ningún golpe de Estado. Lucas Rincón, el hombre por el que Hugo Chá vez ha dado hasta un tercer sol, le dijo al país entero que el Presidente había renunciado. ¿Cómo no creerle? Y es que Lucas, en ese momento, le decía la verdad al país. Claro quo Chávez había puesto sus condiciones: Firmaría la renuncia una vez que estuviera en suelo cubano. No le cumplieron el compromiso y él tampoco firmó. Nadie puede calificar entonces de golpe de Estado el vacío de poder que se dio en el país el jueves 11 de abril.

Los errores se cometieron después, pero hasta allí todo venía funcionando dentro de la institucionalidad, con total apego a la Constitución Bolivariana. A Chávez lo íbamos a sacar por la voluntad de la mayoría de los venezolanos, por las buenas, y prueba de ello es que no se disparó ni un tiro, salvo los que hicieron los asesinos de Puente Llaguno, todos identificados con nombre, apellido, afiliación política y cargo en el Gobierno.

Es esto lo que no hay que dejar pasar. La masacre del 11 de abril. Eso es lo que hay que investigar, porque el resto de la historia está clarísima. Lástima que el chavismo sea tan selectivo que escoja para investigar sólo parte de las informaciones que se publican. Del video realizado por el equipo de Venevisión, ni la señora Varela, ni sus copartidarios, dicen media palabra.

Periodistas de periodistas.
Muchas sorpresas me he llevado en las últimas semanas con algunos periodistas que cuestionan que yo diga la verdad sobre el caso Carmona. Los mismos periodistas que alabaron en alguna oportunidad mi capacidad de investigación en casos en que los implicados eran miembros del chavismo, ahora cuestionan que yo diga las verdades que, según ellos, "perjudican los objetivos" ¿Cuáles son los objetivos? Me pregunto yo. ¿EI bien del país o el de unos pocos? ¿La instantaneidad o la estabilidad en el tiempo? Quiere decir que esos colegas pretenden que yo, conociendo qué falló y quiénes fallaron en un trabajo que era de todos, no revelara las verdades. ¿Qué clase de periodismo es ese, que pretende decir sólo las verdades que afectan a unos? ¿Es ése el país que queremos? ¿La idea es que todos nos comportemos como Iris Varela? ¡Por favor!
El proceder de personas a quienes he mencionado con nombre y apellido en mis crónicas nos hizo muchísimo daño a todos los que queríamos -y queremos-que Hugo Chávez salga del Gobierno por incapaz, protector de corruptos, amigo de la guerrilla colombiana, etc., etc. Es por eso que las culpas tienen que personalizarse. Para que no haya señalamientos colectivos y podamos seguir adelante, pues nuestros reclamos siguen intactos. ¿O es que acaso no seguimos queriendo que este señor, salga del poder?

Una viuda aguerrida
Uno de los entierros más dolorosos de los oficiales que murieron trágicamente en el helicóptero de la Fuerza Aérea fue el del general Rafael Quintana Bello. El presidente Hugo Chávez, quien no ascendió a Quintana cuando le  correspondía, llamó a la viuda, Maria Eugenia Pinto-Salinas Ron, para preguntarle si necesitaba algo. Ella le respondió: "En lo personal no quiero nada. Sólo le pido que le permita ir al entierro de mi esposo a sus compañeros que están presos". Se refería la viuda a los generales que se vieron envueltos en los hechos de abril, a quienes se les había negado el permiso para asistir a las exequias. Chávez dio el permiso y fueron ellos quienes llevaron los restos de Quintana Bello a su última morada. Allí, en el cementerio, la viuda dijo unas palabras que emocionaron a la multitud que se encontraba presente, pues se refirió a lo que el presidente Hugo Chávez había hecho con el país, al dividirlo, y el daño que esto le había hecho a la sociedad venezolana.

 

 

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