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Patricia Poleo
19 de Abril de 2002 


***Las negociaciones políticas que se hicieron entre viernes y sábado para salvar la transición democrática***

Las primeras horas del viernes 12 de abril, los sectores que habían sido relegados por Pedro Carmona, ya mostraban su frustración en cada uno de sus espacios. A las 8 de la mañana, por ejemplo, toda la directiva de Fedecámaras se quedó esperando en su sede a quien hasta ese momento había sido su máximo representante y que ahora se había convertido en el Presidente de la transición. Carmona no ofreció ninguna excusa a los empresarios que se quedaron esperándolo, lo que sembró el primer signo de preocupación en ellos. Los partidos políticos de la oposición estaban tan preocupados como el MVR, con la diferencia de que no huían de un posible allanamiento por parte del nuevo régimen. Uno de los primeros en activarse para, comunicarse con el resto, fue Rafael Marín, el presidente de Acción Democrática. En un intento por sentarse a conversar con Pedro Carmona, antes del acto de Juramentación, Freddy Lepage se comunica con el personal de secretarias de Fedecámaras, y las respuestas que recibe son todas negativas, a diferencia de lo que ocurría en los días previos al 11 de abril, cuando se realizaban reuniones multisectoriales. Frank de Armas, miembro de Fedecámaras se reúne con el presidente de Conindustria López Mendoza, el viernes en la mañana, después del embarque de Carmona, y lo alerta sobre la posibilidad de que "Pedro pueda estar actuando a espaldas del país, por intereses inconvenientes" Ambos se reúnen entonces con Freddy Lepage y deciden buscar a como dé lugar una vía para que Carmona reciba a los parlamentario. López Mendoza se comunica entonces con Carlos Molina Tamayo Jefe de la Casa Militar de Carmona y le transmite la necesidad que tienen los diputados de reunirse con él, antes de la juramentación, con el fin especialmente de conocer cuáles serían los puntos del decreto, para de esta manera decidir si se apoyaba o no a1 nuevo régimen. Pero sobre todo, a los parlamentarios les preocupaba que hasta ese momento no se hubiera tomado en cuenta a Ia Asamblea Nacional para que la transición se estableciera según las bases enmarcadas dentro de la Constitución Bolivariana de Venezuela. A pesar de ello, agentes políticos se movían en función de cuadrar los números en el parlamento, para aprobar la transición y nombrar los miembros de la Junta. Hasta ese momento, el viernes en la mañana, no había dudas de que la figura de Pedro Carmona sería aceptada por todos los sectores de la vida nacional, pero también había preocupación porque hasta ese momento, Carlos Ortega no aparecía en el escenario. Una legitima representación de la oposición en el parlamento, esperaban pacientemente por la gestiónque López Mendoza hacía ante Molina Tamayo para que Carmona los recibiera. Allí estaban el viemes en la mañana, todos reunidos en el mismo lugar: César Pérez Vivas, (Copei) Carlos Casanova, (AD) Vestalia Sampedro de Araujo, (Proyecto. Venezuela), Juan José Caldera (Convergencia), Liliana Hemández (Primero Justicia), Freddy Lepage, (Alianza Bravo Pueblo), Elías Mata (La Causa R), Luis Longart (MAS), y Timoteo Zambrano por el Parlamento Latinoamericano. La respuesta de parte de Carmona, en boca de Molina Tamayo, dejó perplejos a los parlamentarios: "El Presidente les manda a decir que sólo podrá recibirlos después de la juramentación. Por ahora, les pide que colaboren con la transición". El resto de los diputados de la oposición, incluso algunos lights del MVR, esperaban en la Asamblea Nacional por la respuesta de la comisión que había solicitado la legítima reunión con Carmona. Incluso el presidente encargado de la AN, Rafael Simón Jiménez, se encontraba en el lugar. Cuando se enteraron de la posición de Carmona, decidieron darle una oportunidad más, esperando la juramentación que se realizaría en la tarde de ese mismo viernes. Molina había citado al grupo de parlamentarios para el sábado a las once de la mañana. Ninguno fue invitado a la juramentación, sólo José Curiel, quien sorpresivamente firmó el acta en nombre de los partidos políticos. La decisión de Pedro Carmona de no recibir absolutamente a nadie que no tuviera que ver con su entomo íntimo, que encabezaban Isaac Pérez Recao y Daniel Romero, había sido tomada por sugerencia de estos dos últimos. Romero sobre todo, le aseguraba ser experto en el manejo de Estado, por la experiencia que había vivido al lado de Carlos Andrés Pérez, y lo convencieron de la inconveniencia de "estar recibiendo gente que lo que viene es a pedir." Acordaron que las reuniones se harían sólo después de la juramentación. Después de la autoproclamación de Carmona, los parlamentarios de la oposición vuelven a reunirse, esta vez a redactar un documento en el que rechazarían el carácter autoritario del contenido del decreto leído por Daniel Romero. Para ello convocarían a una rueda de prensa el sábado en la mañana, de manera de dejar sentada ante la opinión pública su posición. Timoteo Zambrano, conocedor de la materia internacional es parte fundamental en la elaboración de este documento que desconocía al Gobierno de Carmona, aplicando la Carta Democrática de la OEA. Los diferentes grupos parlamentarios se reúnen desesperados ante la evidente instalación de un régimen de facto Durante toda la noche del viernes se comunicaron vía telefónica y se reunieron intentando además hacer contacto con Carlos Ortega que había salido en la mañana hacia el interior. La noche del viernes fue de verdadera tensión para los grupos parlamentarios. Rafael Simón Jiménez se reúne con un numeroso grupo de la oposición y se ponen rápidamente de acuerdo para plantear la necesidad de modificar el decreto emitido por Carmona, de manera de reivindicar las instituciones. Se discutió entonces si era conveniente seguir manteniendo la figura de Pedro Carmona como presidente de la Junta de Transición. Los grupos políticos hacen entonces oposición ante Carmona, a través de Leopoldo Martínez para que se modifique el decreto. Daniel Romero e Isaac Pérez Recao le recomendaron no dar ni un paso atrás y alegan, curiosamente lo mismo que Carmona alegó en la entrevista que ayer saliera publicada en El Nacional, para instaurar un régimen de facto: "Con el funcionamiento de toda la estructura, era difícil que pudiera cumplirse una rápida transición"  Leopoldo Martínez interviene para detener la rueda de prensa que el sábado en la mañana darían los partidos de la oposición, desconociendo el régimen y logra pautar una reunión entre los parlamentarios y Carmona para las once de la mañana. A esa hora, todos los parlamentarios de la oposición, se encontraban reunidos en la casa de la diputada Vestalia de Araujo, en La Florida. A esa reunión asistió Rafael Simón Jiménez. Se habló allí de que ya había los votos suficientes para apoyar la juramentación de la nueva Junta, pero hubo enfrentamientos en cuanto a que fuera Carmona la persona que la encabezara. Sin embargo, esperan la reunión de las 11 de la mañana, para tomar la decisión definitiva. Poco antes de la hora reciben una llamada de Miraflores para posponerla para las 5 de la tarde, pues primero querían juramentar a los ministros. Esa mañana del sábado, varios dirigentes políticos no resistieron la tentación de ir personalmente a Miraflores a expresarle personalmente a Carmona su disgusto por la forma como había procedido. Allí estuvo Rafael Marín, Luis Aquiles Moreno, Gabriel Puerta Aponte, Felipe Mujica y Luis Manuel Esculpí. Una nueva reunión se realiza entonces en la casa de Vestalia de Araujo a la que asiste esta vez Henrique Salas Römer. Varios sectores de la oposición entre los que se encontraban Nuevo Tiempo, Copei, Ernesto Alvarenga, el grupo socialdemócrata, y La Causa R, se retiraron al darse cuenta que se estaba negociando la presidencia de la AN para Proyecto Venezuela, con apoyo de AD y el MAS, El grupo que se retira se va a la casa del copeyano Rafael Octavio Rivero en Macaracuay donde siguen disertando acerca del problema. Los puntos importantes coincidían en ambas reuniones y se había avanzado en decisiones como nombrar una Comisión Delegada de la AN que sesionara hasta diciembre, cuando se había dicho que habría elecciones. Por su parte, el sábado en la tarde, ya Carlos Ortega había regresado a Caracas, en un avión particular. En una oficina privada se reunió secretamente con el Comité Ejecutivo de la CTV` y colaboró en las conversaciones multipartidistas para llegara un acuerdo en el marco de la Asamblea Nacional. Pero ya era poco lo que se podía hacer, a pesar de que la oposición, después de las negociaciones que habían logrado, contaba con 90 votos en la Asamblea, suficientes para aprobar todo lo referente a la transición democrática. Luis Miquilena había sido un factor fundamental en este forcejeo parlamentario. Descartada la figura de Carmona para dirigir la transición, Miquilena había propuesto a Alejandro Armas, bien visto por todos los sectores políticos, incluso el MVR. A la hora en que se habían logrado los acuerdos políticos, ya la mayoría de los regimientos militares le habían retirado su apoyo a Pedro Carmona y las masas chavistas, habían tomado el Palacio.

 

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